Se toman 4 tazas de europea en una cazuela de barro Taína, y a ritmo de tambor se le va echando poquito a poco, cucharaditas de negra africana al gusto. Se deja reposar unos minutos frente a un Altar de Changó, con mucho cuidado para que lo de africana no suba y lo europea no baje pa’ que no pierda mucha nalga. Se toma un recipiente con bastante azúcar y se mezcla con pequeñas porciones de china, árabe, judía, frijoles negros, arroz criollo, platanito maduro frito y aguacate. Esta vez se pone al baño de María. Luego se pone a refrescar con un ventilador Órbita ruso, preferiblemente frente a un TV Caribe con los muñequitos de Tuza Cutuza y el Pidio Valdés. Finalmente todo se amasa, pero con ternura pa’ que no se te revire, y se pone en el horno a 40 grados Celsius y que baile con selección a todo volumen de Son, Cha cha chá, Merengue, Mambo, Bolero, Salsa y Reguetón, y déjala que sude bastante… No esperes a que se canse, porque eso no va a suceder. Pero si le puedes pasar un libro de economía, medicina o cibernética para condimentarla, no te preocupes, que por eso no va a dejar de mover la cintura. Ahora está casi lista, pero no la guardes en un recipiente cerrado que se te pone triste y coge moho. Después de ponerla a que se dore un poco al Sol de la playa, déjala libre y disfruta su andar zalamero con gracia sin par. Déjala quererte, y serás feliz toda la vida; quiérela, y luchará contigo hasta donde no te imaginas.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo