Mary Jo Putney – Lores Perdidos 05 – Al Rescate De La Dama
La fricción de la manta le calentó un poco la piel. Rob empezó por la espalda y los brazos, y después pasó a la parte delantera, las caderas y las piernas. Sarah cerró los ojos, como él le había sugerido.
Piensa en la manta, no en las grandes manos masculinas que están frotando el tejido deliciosamente áspero sobre tu piel desnuda y suave…
La fricción terminó. Rob le levantó los brazos y le deslizó una camisa de chico por encima de la cabeza. Estaba tejida con lino gastado y la prenda cayó con facilidad sobre su torso, hasta más abajo del trasero. Agradecida por estar tapada y un poco más caliente, se dio la vuelta para mirarle.
Al Rescate De La Dama




